E.P.J.A Sec. N° 9
Curso: 1° B
Prácticas del lenguaje I
Profesor: Gustavo Adrian
Reyes gustavoadrianreyes2020@gmail.com
Trabajo práctico compensatorio- Módulo I
El género narrativo
Cuando hablamos de la
literatura, por lo general lo primero que nos viene a la mente son los textos
que cuentan una historia, aquellos que narran una ficción.
Pero primero, definamos qué
es literatura. Para ello miraremos un video de Laura Treviño.
Mirar
el siguiente video:
https://www.youtube.com/watch?v=rCDeE3NzXB4
A-¿Cuál
es la definición o definiciones que utiliza Paulina Treviño en el video?
B-¿Por
qué afirma que la literatura debe enseñarte a ser curioso? ¿Lo hace?
La
Literatura es un concepto complejo en constante construcción. Siendo un arte,
la literatura conjuga el lenguaje, y el juego con el lenguaje, con el placer
del lector. Pare llegar a esto, la literatura tiene un propósito estético.
Cuando
hablamos de literatura, se suele dividir a la literatura en tres géneros
literarios:
Género Lírico: es el género
en el que se busca, prioritariamente, expresar sentimientos, que pueden
expresarse en textos escritos u orales, ya sea en prosa o en verso, a través de
poesías, canciones, y otros.
Género Dramático: incluye los
textos pensados para ser representados, esto significa que se trata, en
definitiva, del texto teatral, ya sea el texto escrito o el texto representado.
Género Narrativo: es el texto
que implica contar una historia, narrar. Supone plantear una ficción y
comunicar el universo creado de hechos y experiencias.
Lee el cuento “La fiesta
ajena” de Liliana Heker. También lo puedes escuchar en el siguiente link:
https://www.educ.ar/recursos/124608/la-fiesta-ajena-de-liliana-heker
LA FIESTA AJENA
Por Liliana Heker
Nomás llegó, fue a la cocina
a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado
nada tener que darle la razón a su madre, ¿monos en un cumpleaños?, le había
dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba
enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños.
—No me gusta que vayas —le
había dicho—. Es una fiesta de ricos.
—Los ricos también se van a
cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio.
—Qué cielo ni cielo —dijo la
madre—. Lo que pasa es que a usted, m’hijita le gusta
cagar más arriba del culo.
A la chica no le parecía nada
bien la forma de hablar de su madre: ella tenía nueve años y era una de las
mejores alumnas de su grado.
—Yo voy a ir porque estoy
invitada —dijo—. Y estoy invitada porque Luciana es mi
amiga. Y se acabó.
—Ah, sí, tu amiga —dijo la
madre. Hizo una pausa.
—Oíme, Rosaura —dijo por
fin—, ésa no es tu amiga. ¿Sabés lo que sos vos para todos ellos? Sos la hija
de la sirvienta, nada más.
Rosaura parpadeó con energía:
no iba a llorar.
—Cállate —gritó—. ¡Qué vas a
saber vos lo que es ser amiga!
Ella iba casi todas las
tardes a la casa de Luciana y preparaban juntas los deberes mientras su madre
hacía la limpieza. Tomaban la leche en la cocina y se contaban secretos. A
Rosaura le gustaba enormemente todo lo que había en esa casa. Y la gente también
le gustaba.
—Yo voy a ir porque va a ser
la fiesta más hermosa del mundo, Luciana me lo dijo. Va a venir un mago y va a
traer un mono y todo.
La madre giró el cuerpo para
mirarla bien y ampulosamente apoyó las manos en las caderas.
—¿Monos en un cumpleaños?
—dijo—. ¡Por favor! Vos sí que te crees todas las pavadas que te dicen.
Rosaura se ofendió mucho.
Además le parecía mal que su madre acusara a las personas de mentirosas
simplemente porque eran ricas. Ella también quería ser rica, ¿qué? Si un día
llegaba a vivir en un hermoso palacio, ¿su madre no la iba a querer tampoco a
ella? Se sintió muy triste. Deseaba ir a esa fiesta más que nada en el mundo.
—Si no voy me muero —murmuró,
casi sin mover los labios.
Y no estaba muy segura de que
se hubiera oído, pero lo cierto es que la mañana de la fiesta descubrió que su
madre le había almidonado el vestido de Navidad. Y a la tarde, después de que
le lavó la cabeza, le enjuagó el pelo con vinagre de manzanas para que le
quedara bien brillante. Antes de salir Rosaura se miró en el espejo, con el
vestido blanco y el pelo brillándole, y se vio lindísima.
La señora Inés también
pareció notarlo. Apenas la vio entrar, le dijo:
—Qué
linda estás hoy, Rosaura.
Ella,
con las manos, impartió un ligero balanceo a su pollera almidonada: entró a la fiesta
con paso firme. Saludó a Luciana y le preguntó por el mono. Luciana puso cara de
conspiradora; acercó su boca a la oreja de Rosaura.
—Está
en la cocina —le susurró en la oreja—. Pero no se lo digás a nadie porque es un
secreto.
Rosaura quiso
verificarlo. Sigilosamente entró en la cocina y lo vio. Estaba meditando en su
jaula. Tan cómico que la chica se quedó un buen rato mirándolo y después, cada tanto,
abandonaba a escondidas la fiesta e iba a verlo. Era la única que tenía permiso
para entrar en la cocina, la señora Inés se lo había dicho: “Vos sí, pero
ningún otro, son muy revoltosos, capaz que rompen algo” . Rosaura en cambio, no
rompió nada. Ni siquiera tuvo problemas con la jarra de naranjada, cuando la
llevó desde la cocina al comedor. La sostuvo con mucho cuidado y no volcó ni
una gota. Eso que la señora Inés le había dicho: ”¿Te parece que vas a poder
con esa jarra tan grande?”. Y claro que iba a poder: no era de manteca, como
otras. De manteca era la rubia del moño en la cabeza. Apenas la vio, la del
moño le dijo:
—¿Y
vos quién sos?
—Soy
amiga de Luciana —dijo Rosaura.
—No
—dijo la del moño —, vos no sos amiga de Luciana porque yo soy la prima y conozco
a todas sus amigas. Y a vos no te conozco.
—Y
a mí qué me importa —dijo Rosaura—, yo vengo todas las tardes con mi mamá y
hacemos
los deberes juntas.
—¿Vos
y tu mamá hacen los deberes juntas? —dijo la del moño, con una risita.
—Yo
y Luciana hacemos los deberes juntas —dijo Rosaura muy seria.
La
del moño se encogió de hombros.
—Eso
no es ser amiga —dijo—. ¿Vas al colegio con ella?
—No.
—¿Y
entonces de dónde la conoces? —dijo la del moño, que empezaba a impacientarse.
Rosaura
se acordaba perfectamente de las palabras de su madre. Respiró hondo:
—Soy
hija de la empleada —dijo.
Su
madre se lo había dicho bien claro: Si alguno te pregunta, vos le decís que sos
la hija de la empleada, y listo. También le había dicho que tenía que agregar:
y a mucha honra. Pero Rosaura pensó que nunca en su vida se iba a animar a
decir algo así.
—¿Qué
empleada? —dijo la del moño—. ¿Vende cosas en una tienda?
—No
—dijo Rosaura con rabia—, mi mamá no vende nada, para que sepas.
—Y
entonces, ¿cómo es empleada? Dijo la del moño.
Pero
en ese momento se acercó la señora Inés haciendo shh shh, y le dijo a Rosaura
si
no
la podía ayudar a servir las salchichitas, ella que conocía la casa mejor que
nadie.
—Viste
—le dijo Rosaura a la del moño, y con disimulo le pateó un tobillo.
Fuera
de la del moño todos los chicos le encantaron. La que más le gustaba era Luciana,
con su corona de oro; después los varones. Ella salió primera en la carrera de embolsados
y en la mancha agachada nadie la pudo agarrar. Cuando los dividieron en equipos
para jugar al delegado, todos los varones pedían a gritos que la pusieran en su
equipo. A Rosaura le pareció que nunca en su vida había sido tan feliz.
Pero
faltaba lo mejor. Lo mejor vino después que Luciana apagó las velitas. Primero,
la torta: la señora Inés le había pedido que la ayudara a servir la torta y
Rosaura se divirtió muchísimo porque todos los chicos se le vinieron encima y
le gritaban “a mí, a mí”. Rosaura se acordó de una historia donde había una
reina que tenía derecho de vida y muerte sobre sus súbditos. Siempre le había
gustado eso de tener derecho de vida y muerte. A Luciana y a los varones les
dio los pedazos más grandes, y a la del moño una tajadita que daba lástima.
Después
de la torta llegó el mago. Era muy flaco y tenía una capa roja. Y era mago de verdad.
Desanudaba pañuelos con un soplo y enhebraba argollas que no estaban cortadas
por ninguna parte. Adivinaba las cartas y el mono era el ayudante. Era muy raro
el mago: al mono le llamaba socio. “A ver, socio, dé vuelta una carta”, le
decía. “No se me escape, socio, que estamos en horario de trabajo”.
La
prueba final era la más emocionante. Un chico tenía que sostener al mono en brazos
y el mago lo iba a hacer desaparecer.
—¿Al
chico? —gritaron todos.
—¡Al
mono! —gritó el mago.
Rosaura
pensó que ésta era la fiesta más divertida del mundo.
El
mago llamó a un gordito, pero el gordito se asustó enseguida y dejó caer al
mono. El mago lo levantó con mucho cuidado, le dijo algo en secreto, y el mono
hizo que sí con la cabeza.
—No
hay que ser tan timorato, compañero —le dijo el mago al gordito.
—¿Qué
es timorato? —dijo el gordito.
El
mago giró la cabeza hacia un lado y otro lado, como para comprobar que no había
espías.
—Cagón
—dijo—. Vaya a sentarse, compañero.
Después
fue mirando, una por una, las caras de todos. A Rosaura le palpitaba el corazón.
—A
ver, la de los ojos de mora —dijo el mago—. Y todos vieron cómo la señalaba a ella.
No
tuvo miedo. Ni con el mono en brazos, ni cuando el mago hizo desaparecer al mono,
ni al final, cuando el mago hizo ondular su capa roja sobre la cabeza de
Rosaura. Dijo las palabras mágicas… y el mono apareció otra vez allí, lo más
contento, entre sus brazos. Todos los chicos aplaudieron a rabiar. Y antes de
que Rosaura volviera a su asiento, el mago le dijo:
—Muchas
gracias, señorita condesa.
Eso
le gustó tanto que un rato después, cuando su madre vino a buscarla, fue lo
primero
que le contó.
—Yo
lo ayudé al mago y el mago me dijo: “Muchas gracias, señorita condesa”.
Fue
bastante raro porque, hasta ese momento, Rosaura había creído que estaba enojada
con su madre. Todo el tiempo había pensado que le iba a decir: “Viste que no era
mentira lo del mono”. Pero no. Estaba contenta, así que le contó lo del mago.
Su
madre le dio un coscorrón y le dijo:
—Mírenla
a la condesa.
Pero
se veía que también estaba contenta.
Y
ahora estaban las dos en el hall porque un momento antes la señora Inés, muy sonriente,
había dicho: “Espérenme un momentito”.
Ahí
la madre pareció preocupada.
—¿Qué
pasa? —le preguntó a Rosaura.
—Y
qué va a pasar —le dijo Rosaura—. Que fue a buscar los regalos para los que nos
vamos.
Le
señaló al gordito y a una chica de trenzas, que también esperaban en el hall al
lado de sus madres. Y le explicó cómo era el asunto de los regalos. Lo sabía
bien porque había estado observando a los que se iban antes. Cuando se iba una
chica, la señora Inés le daba una pulsera. Cuando se iba un chico, le regalaba
un yo-yo. A Rosaura le gustaba más el yo-yo porque tenía chispas, pero eso no
se lo contó a su madre. Capaz que le decía: “Y entonces, ¿por qué no pedís el
yo-yo, pedazo de sonsa?” Era así su madre. Rosaura no tenía ganas de explicarle
que le daba vergüenza ser la única distinta. En cambio le dijo:
—Yo
fui la mejor de la fiesta.
Y
no habló más porque la señora Inés acababa de entrar al hall con una bolsa
celeste y una rosa.
Primero
se acercó al gordito, le dio un yo-yo que había sacado de la bolsa celeste, y
el gordito se fue con su mamá. Después se acercó a la de trenzas, le dio una
pulsera que había sacado de la bolsa rosa, y la de trenzas se fue con su mamá.
Después
se acercó a donde estaban ella y su madre. Tenía una sonrisa muy grande y eso
le gustó a Rosaura. La señora Inés la miró, después miró a la madre, y dijo
algo que a Rosaura la llenó de orgullo. Dijo:
—Qué
hija que se mandó, Herminia.
Por
un momento, Rosaura pensó que a ella le iba a hacer dos regalos: la pulsera y
el yo-yo. Cuando la señora Inés inició el ademán de buscar algo, ella también
inició el movimiento de adelantar el brazo. Pero no llegó a completar ese movimiento.
Porque
la señora Inés no buscó nada en la bolsa celeste, ni buscó nada en la bolsa
rosa. Buscó algo en su cartera.
En
su mano aparecieron dos billetes.
—Esto
te lo ganaste en buena ley —dijo, extendiendo la mano—. Gracias por todo, querida.
Ahora
Rosaura tenía los brazos muy rígidos, pegados al cuerpo, y sintió que la mano
de su madre se apoyaba sobre su hombro. Instintivamente se apretó contra el
cuerpo de su madre. Nada más. Salvo su mirada. Su mirada fría, fija en la cara
de la señora Inés.
La
señora Inés, inmóvil, seguía con la mano extendida. Como si no se animara a retirarla.
Como si la perturbación más leve pudiera desbaratar este delicado equilibrio.
Los
cuentos son narraciones ficcionales, en las que un escritor imagina los hechos
organizándolos de una manera determinada, contándolos con un vocabulario que
elige especialmente. Es por ello, que el mundo representado en todo cuento es
siempre una creación, una ficción, protagonizado por personajes y no por
personas.
Los cuentos se caracterizan por:
·
Ser relatos breves, su extensión es menor que la de una novela, lo que
implica que no suelen tener amplias descripciones, ni de personajes ni de
lugares o épocas.
·
El tiempo y el espacio en que transcurren los cuentos están condensados
al máximo.
·
En los cuentos se intensifica la línea argumental, dándole mayor
importancia a los núcleos narrativos, estos son las acciones principales del
relato que no pueden ser eliminados sin que se pierda la coherencia del mismo.
Esto implica que hay menor cantidad de acciones secundarias.
·
Suelen tener pocos personajes.
·
Por lo general, se escriben en prosa.
Tema principal y secundario
La información de las obras
literarias es muy numerosa y, a veces, difícil de entender. Es posible
"perderse" en la historia contada, confundir algunos hechos o no
encontrar el sentido de los textos. Ud. puede utilizar un recurso que le
permitirá comprender y disfrutar los textos de ficción.
Este
procedimiento se refiere a la identificación del tema principal y de los
temas secundarios.
La
definición más común de tema principal dice: "es el asunto del
que trata una obra". Una vez identificado ese asunto, usted, como
lector, establecerá el tema principal teniendo en cuenta que:
·
se expresa en una sola oración unimembre,
·
esa oración debe ser corta y clara,
·
no debe contener los nombres de los personajes,
·
debe nombrar la idea principal que el autor quiere transmitir mediante
su historia inventada
Temas secundarios
Aquellos
temas que pueden sacarse, puede no hablarse de ellos y sin embargo el cuento
seguirá teniendo sentido, constituyen los temas secundarios de un relato o una
narración.
El tiempo y el espacio de la narración
Estos
dos aspectos forman lo que se denomina el marco de la narración. Nos
indican cuál es el lugar, el escenario donde ocurren las acciones contadas por
el narrador. A veces, este espacio está precisado claramente a través de
nombres concretos o de descripciones detalladas en las que se dan las
características del lugar. Otras veces, se debe deducir por ciertos datos del
contexto cómo es el espacio donde se presentan los sucesos. Los hechos, en la
vida real, se suceden siguiendo un orden cronológico, es decir, uno después de
otro. Sin embargo, el narrador, en la historia, puede presentarlos de esa
manera, o bien, alterando el orden en que se produjeron, ya que, los hechos que
se cuentan son ficticios
Personajes
Los personajes de una
narración pueden ser humanos, animales u objetos animados. Podemos conocer las
características de ellos a través de las descripciones que haga el
narrador (rasgos físicos, vestimenta, actitudes, psicología, personalidad) o
bien, por medio de las acciones que realizan o los diálogos en
los que intervienen. Los personajes, según su grado de participación en la
narración, pueden clasificarse en personajes protagonistas y personajes
secundarios.
Estructura narrativa
Toda narración tiene,
básicamente tres partes, a saber: marco o inicio, que nos
presenta a los personajes y los sitúa en una época y lugar, nos presenta la
situación inicial; complicación o nudo, que nos presenta un hecho
o problema que debe ser resuelto; resolución o desenlace, donde
la complicación se resuelve de manera favorable o desfavorable.
Narrador
El narrador es la voz que
elige el autor para que se haga cargo de contar la historia. Es una figura
imaginaria creada por el escritor. No hay que confundir autor con narrador.
El autor es la persona, el
escritor, que puede decidir quién contará la historia: un narrador omnisciente,
un narrador testigo o un narrador protagonista.
·
Narrador
protagonista: forma parte de la
historia, es un personaje dentro
de
ella y cuenta los hechos en primera persona. Sabe lo que hace, dice y piensa él
mismo. Narra desde su punto de vista. Por ejemplo: “El tren era el de todos los
días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje. Yo iba
a comprar algo por encargo de mi madre. Era suave el momento, como si el
rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí y me puse a atrapar el
recuerdo más antiguo, el primero de mi vida. El tren se retardaba tanto que
encontré en mi memoria un olor maternal…” (Extraído del cuento Tren de Santiago
Davobe).
·
Narrador
omnisciente: sabe lo que hacen,
sienten y piensan los personajes.
Se
expresa en tercera persona. (La palabra omnisciente significa “el que todo lo sabe”). Por ejemplo: “… Tionisio Pulido era un indio campesino que
una tarde de febrero estaba labrando sus tierras cuando el suelo comenzó a
temblar y a moverse. Los temblores no lo sorprendieron mucho porque ya hacía
alrededor de quince días que esto ocurría, pero sí se asustó mucho cuando su arado
chocó con una gran piedra…”. (Extraído del cuento El día en que el Paricutín
hizo temblar el sur de México de Constanza Gechter).
· Narrador testigo: Sólo cuenta lo que hacen o dicen los
personajes en su presencia o lo que se entera por otros. Puede referirse
únicamente a lo que él ve, oye o percibe pero no puede explicar sentimientos ni
pensamientos de los personajes. Puede estar escrito en primera o tercera
persona. Por ejemplo: “… Durante los siguientes días los hombres
recorrieron Paso del Rey, en las vecindades del río Reconquista, buscando la
calle Tronador y una casa humilde con pilares rosados. Una tarde fueron
atacados por unos lugareños levantiscos y dos noches después cayeron presos por
sospechosos…” (Extraído de Balada de la primera novia de Alejandro
Dolina)
Actividades
1-
Los
finales de los buenos cuentos tienen que aparecer como una revelación ¿qué es
lo que se muestra repentinamente o se revela en este cuento? ¿cómo se dieron
cuenta?
2-
Marcar
en el cuento la estructura narrativa.
3-
En
todo cuento hay indicios que llevan a esa revelación. Lean el cuento “hacia
atrás”; esto quiere decir que a partir de lo que se muestra en el final busquen
los indicios a los que la
protagonista no hace caso.
4-
La
protagonista se ve a sí misma como la “amiga de Luciana” y como la heroína de
la fiesta ¿Qué había dicho su madre al principio? ¿Cómo la ve la madre de
Luciana? ¿Cuál es la revelación, lo que descubre la protagonista?
5-
En
un texto literario se pueden usar todos los registros y todas las variaciones
de la lengua. ¿Ocurre eso en este cuento? ¿en qué lugares del texto? ¿por qué
razón la autora habrá empleado esas palabras?
6-
Se
dice que en el cuento, a diferencia de la novela, los personajes están apenas
caracterizados. En este cuento, ¿qué se sabe de la madre? ¿qué se sabe de la
protagonista?
7-
A
lo largo de todo el cuento, sin tener en cuenta el final, hay un movimiento en
el ánimo de la protagonista ¿cuáles les parece que son sus sentimientos? Si
necesitan ayuda para contestar, pueden elegir varias de las siguientes palabras: indiferencia- entusiasmo-
desinterés- expectativa- rencor- envidia- orgullo- satisfacción
8-
Busquen
fragmentos del cuento donde se hagan evidentes esos sentimientos que señalaron
en la respuesta del punto anterior.
9-
¿Qué
valor tiene la mano de la madre apoyada en el hombro de Rosaura, al final?
10-
Observen
los detalles: “el vestido de Navidad”, “El vinagre para abrillantar el pelo”
¿Aparecen porque sí o muestran la condición social de la familia?
11-
¿Hay
algún otro detalle que marque la oposición de dos grupos sociales?
12-
Los
chicos que aparecen en el cuento: Luciana, la prima, el gordito, ¿Son
importantes como personajes o están allí por otra razón? ¿Cuál les parece que
puede ser?
13-
¿Por
qué crees que el cuento se titula “La fiesta ajena”?
14-
¿Les
interesó qué es lo que iba a pasar mientras leían? Expliquen por qué.
15-
¿Cuál
sería el significado global del cuento? (Expresar en no más de una oración).
16- ¿Cuál crees que sería el tipo de narrador del cuento
“La fiesta ajena”? ¿Por qué?
17- Escribir un cuento breve, inspirado en el cuento “La
fiesta ajena”.
Cuando hablamos de narrativa, también muchas veces se
tiene en cuenta lo que se consideran géneros o, más bien, tipos de narrativa.
Estos pueden ser muchos y variados, dependiendo de si son cuentos, novelas, películas.
En el caso de los cuentos, una posible clasificación
podría ser:
Cuento policial, cuando hay un conflicto
policial que es investigado por un detective que sigue pistas. El clima
de suspenso caracteriza todo el relato.
Cuento de ciencia ficción, cuando se refiere a
hechos ubicados en el futuro que tienen personajes, lugares o espacios que, si
bien son insólitos, se hacen verosímiles por conocimientos científicos. Por
ejemplo: viajes interplanetarios, seres extraterrestres, robots, aventuras a
través del tiempo, etc.
Cuento maravilloso, cuando relata historias inverosímiles,
pobladas de reyes, hadas, dragones, brujas, que ayudados por objetos mágicos
viven aventuras sobrenaturales, maravillosas.
Cuento de terror, donde se cuenta un relato
con situaciones desconocidas; con fantasmas, aparecidos, muertos que resucitan,
monstruos y la finalidad del narrador es producir miedo, terror, espanto, en
los lectores.
Cuento fantástico, cuenta
una historia cotidiana, en un mundo real; en la cual aparece un hecho
inexplicable, fantástico, que provoca en el lector la duda: ¿es verdad o
ilusión, es fantasía o realidad? Tal duda no se aclara porque no hay una
explicación lógica.
Cuento realista, donde se crea una
historia referida a temas de la realidad: la pobreza, los sucesos políticos,
los sentimientos humanos, la injusticia en la sociedad, la vida cotidiana.
18- ¿Qué tipo de cuento sería “La
fiesta ajena”? ¿Por qué?
Teniendo
en cuenta la situación actual, entiendo que puede ser complicado el transito
educativo, es por esto que espero que puedan realizar este trabajo, para
ponerse al día con la cursada. También me gustaría programar una videoconferencia,
el día viernes 25 de septiembre, a través de la plataforma Google meet, a las
19:30 hs, para saber sus opiniones, consultas u otro tema que surja. Para ello,
le envira un link a Santos, el día anterior. En lo posible, si pueden
conectarse. Gracias.
Enviar
la resolución del trabajo al correo electrónico gustavoadrianreyes2020@gmail.com.
También puedes enviar
consultas o sugerencias al mismo correo.
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