viernes, 18 de septiembre de 2020

1ro B - Précticas del Lenguaje- Compensatorio Módulo I

 

E.P.J.A Sec. N° 9

Curso: 1° B

Prácticas del lenguaje I

Profesor: Gustavo Adrian Reyes gustavoadrianreyes2020@gmail.com

 

 

Trabajo práctico compensatorio-  Módulo I

 

El género narrativo

 

Cuando hablamos de la literatura, por lo general lo primero que nos viene a la mente son los textos que cuentan una historia, aquellos que narran una ficción.

Pero primero, definamos qué es literatura. Para ello miraremos un video de Laura Treviño.

Mirar el siguiente video:

 

https://www.youtube.com/watch?v=rCDeE3NzXB4

 

A-¿Cuál es la definición o definiciones que utiliza Paulina Treviño en el video?

B-¿Por qué afirma que la literatura debe enseñarte a ser curioso? ¿Lo hace?

 

La Literatura es un concepto complejo en constante construcción. Siendo un arte, la literatura conjuga el lenguaje, y el juego con el lenguaje, con el placer del lector. Pare llegar a esto, la literatura tiene un propósito estético.

Cuando hablamos de literatura, se suele dividir a la literatura en tres géneros literarios:

            Género Lírico: es el género en el que se busca, prioritariamente, expresar sentimientos, que pueden expresarse en textos escritos u orales, ya sea en prosa o en verso, a través de poesías, canciones, y otros.

            Género Dramático: incluye los textos pensados para ser representados, esto significa que se trata, en definitiva, del texto teatral, ya sea el texto escrito o el texto representado.

            Género Narrativo: es el texto que implica contar una historia, narrar. Supone plantear una ficción y comunicar el universo creado de hechos y experiencias.

 

Lee el cuento “La fiesta ajena” de Liliana Heker. También lo puedes escuchar en el siguiente link:

 

https://www.educ.ar/recursos/124608/la-fiesta-ajena-de-liliana-heker

 

LA FIESTA AJENA

Por Liliana Heker

 

Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre, ¿monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños.

—No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos.

—Los ricos también se van a cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio.

—Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que a usted, m’hijita le gusta

cagar más arriba del culo.

A la chica no le parecía nada bien la forma de hablar de su madre: ella tenía nueve años y era una de las mejores alumnas de su grado.

—Yo voy a ir porque estoy invitada —dijo—. Y estoy invitada porque Luciana es mi

amiga. Y se acabó.

—Ah, sí, tu amiga —dijo la madre. Hizo una pausa.

—Oíme, Rosaura —dijo por fin—, ésa no es tu amiga. ¿Sabés lo que sos vos para todos ellos? Sos la hija de la sirvienta, nada más.

Rosaura parpadeó con energía: no iba a llorar.

—Cállate —gritó—. ¡Qué vas a saber vos lo que es ser amiga!

Ella iba casi todas las tardes a la casa de Luciana y preparaban juntas los deberes mientras su madre hacía la limpieza. Tomaban la leche en la cocina y se contaban secretos. A Rosaura le gustaba enormemente todo lo que había en esa casa. Y la gente también le gustaba.

—Yo voy a ir porque va a ser la fiesta más hermosa del mundo, Luciana me lo dijo. Va a venir un mago y va a traer un mono y todo.

La madre giró el cuerpo para mirarla bien y ampulosamente apoyó las manos en las caderas.

—¿Monos en un cumpleaños? —dijo—. ¡Por favor! Vos sí que te crees todas las pavadas que te dicen.

Rosaura se ofendió mucho. Además le parecía mal que su madre acusara a las personas de mentirosas simplemente porque eran ricas. Ella también quería ser rica, ¿qué? Si un día llegaba a vivir en un hermoso palacio, ¿su madre no la iba a querer tampoco a ella? Se sintió muy triste. Deseaba ir a esa fiesta más que nada en el mundo.

—Si no voy me muero —murmuró, casi sin mover los labios.

Y no estaba muy segura de que se hubiera oído, pero lo cierto es que la mañana de la fiesta descubrió que su madre le había almidonado el vestido de Navidad. Y a la tarde, después de que le lavó la cabeza, le enjuagó el pelo con vinagre de manzanas para que le quedara bien brillante. Antes de salir Rosaura se miró en el espejo, con el vestido blanco y el pelo brillándole, y se vio lindísima.

La señora Inés también pareció notarlo. Apenas la vio entrar, le dijo:

—Qué linda estás hoy, Rosaura.

Ella, con las manos, impartió un ligero balanceo a su pollera almidonada: entró a la fiesta con paso firme. Saludó a Luciana y le preguntó por el mono. Luciana puso cara de conspiradora; acercó su boca a la oreja de Rosaura.

—Está en la cocina —le susurró en la oreja—. Pero no se lo digás a nadie porque es un secreto.

Rosaura quiso verificarlo. Sigilosamente entró en la cocina y lo vio. Estaba meditando en su jaula. Tan cómico que la chica se quedó un buen rato mirándolo y después, cada tanto, abandonaba a escondidas la fiesta e iba a verlo. Era la única que tenía permiso para entrar en la cocina, la señora Inés se lo había dicho: “Vos sí, pero ningún otro, son muy revoltosos, capaz que rompen algo” . Rosaura en cambio, no rompió nada. Ni siquiera tuvo problemas con la jarra de naranjada, cuando la llevó desde la cocina al comedor. La sostuvo con mucho cuidado y no volcó ni una gota. Eso que la señora Inés le había dicho: ”¿Te parece que vas a poder con esa jarra tan grande?”. Y claro que iba a poder: no era de manteca, como otras. De manteca era la rubia del moño en la cabeza. Apenas la vio, la del moño le dijo:

—¿Y vos quién sos?

—Soy amiga de Luciana —dijo Rosaura.

—No —dijo la del moño —, vos no sos amiga de Luciana porque yo soy la prima y conozco a todas sus amigas. Y a vos no te conozco.

—Y a mí qué me importa —dijo Rosaura—, yo vengo todas las tardes con mi mamá y

hacemos los deberes juntas.

—¿Vos y tu mamá hacen los deberes juntas? —dijo la del moño, con una risita.

—Yo y Luciana hacemos los deberes juntas —dijo Rosaura muy seria.

La del moño se encogió de hombros.

—Eso no es ser amiga —dijo—. ¿Vas al colegio con ella?

—No.

—¿Y entonces de dónde la conoces? —dijo la del moño, que empezaba a impacientarse.

Rosaura se acordaba perfectamente de las palabras de su madre. Respiró hondo:

—Soy hija de la empleada —dijo.

Su madre se lo había dicho bien claro: Si alguno te pregunta, vos le decís que sos la hija de la empleada, y listo. También le había dicho que tenía que agregar: y a mucha honra. Pero Rosaura pensó que nunca en su vida se iba a animar a decir algo así.

—¿Qué empleada? —dijo la del moño—. ¿Vende cosas en una tienda?

—No —dijo Rosaura con rabia—, mi mamá no vende nada, para que sepas.

—Y entonces, ¿cómo es empleada? Dijo la del moño.

Pero en ese momento se acercó la señora Inés haciendo shh shh, y le dijo a Rosaura si

no la podía ayudar a servir las salchichitas, ella que conocía la casa mejor que nadie.

—Viste —le dijo Rosaura a la del moño, y con disimulo le pateó un tobillo.

Fuera de la del moño todos los chicos le encantaron. La que más le gustaba era Luciana, con su corona de oro; después los varones. Ella salió primera en la carrera de embolsados y en la mancha agachada nadie la pudo agarrar. Cuando los dividieron en equipos para jugar al delegado, todos los varones pedían a gritos que la pusieran en su equipo. A Rosaura le pareció que nunca en su vida había sido tan feliz.

Pero faltaba lo mejor. Lo mejor vino después que Luciana apagó las velitas. Primero, la torta: la señora Inés le había pedido que la ayudara a servir la torta y Rosaura se divirtió muchísimo porque todos los chicos se le vinieron encima y le gritaban “a mí, a mí”. Rosaura se acordó de una historia donde había una reina que tenía derecho de vida y muerte sobre sus súbditos. Siempre le había gustado eso de tener derecho de vida y muerte. A Luciana y a los varones les dio los pedazos más grandes, y a la del moño una tajadita que daba lástima.

Después de la torta llegó el mago. Era muy flaco y tenía una capa roja. Y era mago de verdad. Desanudaba pañuelos con un soplo y enhebraba argollas que no estaban cortadas por ninguna parte. Adivinaba las cartas y el mono era el ayudante. Era muy raro el mago: al mono le llamaba socio. “A ver, socio, dé vuelta una carta”, le decía. “No se me escape, socio, que estamos en horario de trabajo”.

La prueba final era la más emocionante. Un chico tenía que sostener al mono en brazos y el mago lo iba a hacer desaparecer.

—¿Al chico? —gritaron todos.

—¡Al mono! —gritó el mago.

Rosaura pensó que ésta era la fiesta más divertida del mundo.

El mago llamó a un gordito, pero el gordito se asustó enseguida y dejó caer al mono. El mago lo levantó con mucho cuidado, le dijo algo en secreto, y el mono hizo que sí con la cabeza.

—No hay que ser tan timorato, compañero —le dijo el mago al gordito.

—¿Qué es timorato? —dijo el gordito.

El mago giró la cabeza hacia un lado y otro lado, como para comprobar que no había espías.

—Cagón —dijo—. Vaya a sentarse, compañero.

Después fue mirando, una por una, las caras de todos. A Rosaura le palpitaba el corazón.

—A ver, la de los ojos de mora —dijo el mago—. Y todos vieron cómo la señalaba a ella.

No tuvo miedo. Ni con el mono en brazos, ni cuando el mago hizo desaparecer al mono, ni al final, cuando el mago hizo ondular su capa roja sobre la cabeza de Rosaura. Dijo las palabras mágicas… y el mono apareció otra vez allí, lo más contento, entre sus brazos. Todos los chicos aplaudieron a rabiar. Y antes de que Rosaura volviera a su asiento, el mago le dijo:

—Muchas gracias, señorita condesa.

Eso le gustó tanto que un rato después, cuando su madre vino a buscarla, fue lo

primero que le contó.

—Yo lo ayudé al mago y el mago me dijo: “Muchas gracias, señorita condesa”.

Fue bastante raro porque, hasta ese momento, Rosaura había creído que estaba enojada con su madre. Todo el tiempo había pensado que le iba a decir: “Viste que no era mentira lo del mono”. Pero no. Estaba contenta, así que le contó lo del mago.

Su madre le dio un coscorrón y le dijo:

—Mírenla a la condesa.

Pero se veía que también estaba contenta.

Y ahora estaban las dos en el hall porque un momento antes la señora Inés, muy sonriente, había dicho: “Espérenme un momentito”.

Ahí la madre pareció preocupada.

—¿Qué pasa? —le preguntó a Rosaura.

—Y qué va a pasar —le dijo Rosaura—. Que fue a buscar los regalos para los que nos vamos.

Le señaló al gordito y a una chica de trenzas, que también esperaban en el hall al lado de sus madres. Y le explicó cómo era el asunto de los regalos. Lo sabía bien porque había estado observando a los que se iban antes. Cuando se iba una chica, la señora Inés le daba una pulsera. Cuando se iba un chico, le regalaba un yo-yo. A Rosaura le gustaba más el yo-yo porque tenía chispas, pero eso no se lo contó a su madre. Capaz que le decía: “Y entonces, ¿por qué no pedís el yo-yo, pedazo de sonsa?” Era así su madre. Rosaura no tenía ganas de explicarle que le daba vergüenza ser la única distinta. En cambio le dijo:

—Yo fui la mejor de la fiesta.

Y no habló más porque la señora Inés acababa de entrar al hall con una bolsa celeste y una rosa.

Primero se acercó al gordito, le dio un yo-yo que había sacado de la bolsa celeste, y el gordito se fue con su mamá. Después se acercó a la de trenzas, le dio una pulsera que había sacado de la bolsa rosa, y la de trenzas se fue con su mamá.

Después se acercó a donde estaban ella y su madre. Tenía una sonrisa muy grande y eso le gustó a Rosaura. La señora Inés la miró, después miró a la madre, y dijo algo que a Rosaura la llenó de orgullo. Dijo:

—Qué hija que se mandó, Herminia.

Por un momento, Rosaura pensó que a ella le iba a hacer dos regalos: la pulsera y el yo-yo. Cuando la señora Inés inició el ademán de buscar algo, ella también inició el movimiento de adelantar el brazo. Pero no llegó a completar ese movimiento.

Porque la señora Inés no buscó nada en la bolsa celeste, ni buscó nada en la bolsa rosa. Buscó algo en su cartera.

En su mano aparecieron dos billetes.

—Esto te lo ganaste en buena ley —dijo, extendiendo la mano—. Gracias por todo, querida.

Ahora Rosaura tenía los brazos muy rígidos, pegados al cuerpo, y sintió que la mano de su madre se apoyaba sobre su hombro. Instintivamente se apretó contra el cuerpo de su madre. Nada más. Salvo su mirada. Su mirada fría, fija en la cara de la señora Inés.

La señora Inés, inmóvil, seguía con la mano extendida. Como si no se animara a retirarla. Como si la perturbación más leve pudiera desbaratar este delicado equilibrio.

 

Los cuentos son narraciones ficcionales, en las que un escritor imagina los hechos organizándolos de una manera determinada, contándolos con un vocabulario que elige especialmente. Es por ello, que el mundo representado en todo cuento es siempre una creación, una ficción, protagonizado por personajes y no por personas.

 

 Los cuentos se caracterizan por:

·         Ser relatos breves, su extensión es menor que la de una novela, lo que implica que no suelen tener amplias descripciones, ni de personajes ni de lugares o épocas.

·         El tiempo y el espacio en que transcurren los cuentos están condensados al máximo.

·         En los cuentos se intensifica la línea argumental, dándole mayor importancia a los núcleos narrativos, estos son las acciones principales del relato que no pueden ser eliminados sin que se pierda la coherencia del mismo. Esto implica que hay menor cantidad de acciones secundarias.

·         Suelen tener pocos personajes.

·         Por lo general, se escriben en prosa.

 

Tema principal y secundario

 

La información de las obras literarias es muy numerosa y, a veces, difícil de entender. Es posible "perderse" en la historia contada, confundir algunos hechos o no encontrar el sentido de los textos. Ud. puede utilizar un recurso que le permitirá comprender y disfrutar los textos de ficción.

Este procedimiento se refiere a la identificación del tema principal y de los temas secundarios.

La definición más común de tema principal dice: "es el asunto del que trata una obra". Una vez identificado ese asunto, usted, como lector, establecerá el tema principal teniendo en cuenta que:

·         se expresa en una sola oración unimembre,

·         esa oración debe ser corta y clara,

·         no debe contener los nombres de los personajes,

·         debe nombrar la idea principal que el autor quiere transmitir mediante su historia inventada

 

Temas secundarios

 

Aquellos temas que pueden sacarse, puede no hablarse de ellos y sin embargo el cuento seguirá teniendo sentido, constituyen los temas secundarios de un relato o una narración.

 

El tiempo y el espacio de la narración

 

Estos dos aspectos forman lo que se denomina el marco de la narración. Nos indican cuál es el lugar, el escenario donde ocurren las acciones contadas por el narrador. A veces, este espacio está precisado claramente a través de nombres concretos o de descripciones detalladas en las que se dan las características del lugar. Otras veces, se debe deducir por ciertos datos del contexto cómo es el espacio donde se presentan los sucesos. Los hechos, en la vida real, se suceden siguiendo un orden cronológico, es decir, uno después de otro. Sin embargo, el narrador, en la historia, puede presentarlos de esa manera, o bien, alterando el orden en que se produjeron, ya que, los hechos que se cuentan son ficticios

 

Personajes

 

Los personajes de una narración pueden ser humanos, animales u objetos animados. Podemos conocer las características de ellos a través de las descripciones que haga el narrador (rasgos físicos, vestimenta, actitudes, psicología, personalidad) o bien, por medio de las acciones que realizan o los diálogos en los que intervienen. Los personajes, según su grado de participación en la narración, pueden clasificarse en personajes protagonistas y personajes secundarios.

 

 

 

Estructura narrativa

 

Toda narración tiene, básicamente tres partes, a saber: marco o inicio, que nos presenta a los personajes y los sitúa en una época y lugar, nos presenta la situación inicial; complicación o nudo, que nos presenta un hecho o problema que debe ser resuelto; resolución o desenlace, donde la complicación se resuelve de manera favorable o desfavorable.

 

Narrador

 

El narrador es la voz que elige el autor para que se haga cargo de contar la historia. Es una figura imaginaria creada por el escritor. No hay que confundir autor con narrador.

El autor es la persona, el escritor, que puede decidir quién contará la historia: un narrador omnisciente, un narrador testigo o un narrador protagonista.

 

·         Narrador protagonista: forma parte de la historia, es un personaje dentro

de ella y cuenta los hechos en primera persona. Sabe lo que hace, dice y piensa él mismo. Narra desde su punto de vista. Por ejemplo: “El tren era el de todos los días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje. Yo iba a comprar algo por encargo de mi madre. Era suave el momento, como si el rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí y me puse a atrapar el recuerdo más antiguo, el primero de mi vida. El tren se retardaba tanto que encontré en mi memoria un olor maternal…” (Extraído del cuento Tren de Santiago Davobe).

 

·         Narrador omnisciente: sabe lo que hacen, sienten y piensan los personajes.

Se expresa en tercera persona. (La palabra omnisciente significa el que todo lo sabe”). Por ejemplo: “… Tionisio Pulido era un indio campesino que una tarde de febrero estaba labrando sus tierras cuando el suelo comenzó a temblar y a moverse. Los temblores no lo sorprendieron mucho porque ya hacía alrededor de quince días que esto ocurría, pero sí se asustó mucho cuando su arado chocó con una gran piedra…”. (Extraído del cuento El día en que el Paricutín hizo temblar el sur de México de Constanza Gechter).

 

·      Narrador testigo: Sólo cuenta lo que hacen o dicen los personajes en su presencia o lo que se entera por otros. Puede referirse únicamente a lo que él ve, oye o percibe pero no puede explicar sentimientos ni pensamientos de los personajes. Puede estar escrito en primera o tercera persona. Por ejemplo: “… Durante los siguientes días los hombres recorrieron Paso del Rey, en las vecindades del río Reconquista, buscando la calle Tronador y una casa humilde con pilares rosados. Una tarde fueron atacados por unos lugareños levantiscos y dos noches después cayeron presos por sospechosos…” (Extraído de Balada de la primera novia de Alejandro Dolina)

Actividades

 

1-               Los finales de los buenos cuentos tienen que aparecer como una revelación ¿qué es lo que se muestra repentinamente o se revela en este cuento? ¿cómo se dieron cuenta?

2-               Marcar en el cuento la estructura narrativa.

3-               En todo cuento hay indicios que llevan a esa revelación. Lean el cuento “hacia atrás”; esto quiere decir que a partir de lo que se muestra en el final busquen los indicios a los que la protagonista no hace caso.

4-            La protagonista se ve a sí misma como la “amiga de Luciana” y como la heroína de la fiesta ¿Qué había dicho su madre al principio? ¿Cómo la ve la madre de Luciana? ¿Cuál es la revelación, lo que descubre la protagonista?

5-            En un texto literario se pueden usar todos los registros y todas las variaciones de la lengua. ¿Ocurre eso en este cuento? ¿en qué lugares del texto? ¿por qué razón la autora habrá empleado esas palabras?

6-            Se dice que en el cuento, a diferencia de la novela, los personajes están apenas caracterizados. En este cuento, ¿qué se sabe de la madre? ¿qué se sabe de la protagonista?

7-            A lo largo de todo el cuento, sin tener en cuenta el final, hay un movimiento en el ánimo de la protagonista ¿cuáles les parece que son sus sentimientos? Si necesitan ayuda para contestar, pueden elegir varias de las siguientes palabras: indiferencia- entusiasmo- desinterés- expectativa- rencor- envidia- orgullo- satisfacción

8-            Busquen fragmentos del cuento donde se hagan evidentes esos sentimientos que señalaron en la respuesta del punto anterior.

9-            ¿Qué valor tiene la mano de la madre apoyada en el hombro de Rosaura, al final?

10-         Observen los detalles: “el vestido de Navidad”, “El vinagre para abrillantar el pelo” ¿Aparecen porque sí o muestran la condición social de la familia?

11-         ¿Hay algún otro detalle que marque la oposición de dos grupos sociales?

12-         Los chicos que aparecen en el cuento: Luciana, la prima, el gordito, ¿Son importantes como personajes o están allí por otra razón? ¿Cuál les parece que puede ser?

13-         ¿Por qué crees que el cuento se titula “La fiesta ajena”?

14-         ¿Les interesó qué es lo que iba a pasar mientras leían? Expliquen por qué.

15-         ¿Cuál sería el significado global del cuento? (Expresar en no más de una oración).

16- ¿Cuál crees que sería el tipo de narrador del cuento “La fiesta ajena”? ¿Por qué?

17- Escribir un cuento breve, inspirado en el cuento “La fiesta ajena”.

 

Cuando hablamos de narrativa, también muchas veces se tiene en cuenta lo que se consideran géneros o, más bien, tipos de narrativa. Estos pueden ser muchos y variados, dependiendo de si son cuentos, novelas, películas.

En el caso de los cuentos, una posible clasificación podría ser:

Cuento policial, cuando hay un conflicto policial que es investigado por un detective que sigue pistas. El clima de suspenso caracteriza todo el relato.

Cuento de ciencia ficción, cuando se refiere a hechos ubicados en el futuro que tienen personajes, lugares o espacios que, si bien son insólitos, se hacen verosímiles por conocimientos científicos. Por ejemplo: viajes interplanetarios, seres extraterrestres, robots, aventuras a través del tiempo, etc.

Cuento maravilloso, cuando relata historias inverosímiles, pobladas de reyes, hadas, dragones, brujas, que ayudados por objetos mágicos viven aventuras sobrenaturales, maravillosas.

Cuento de terror, donde se cuenta un relato con situaciones desconocidas; con fantasmas, aparecidos, muertos que resucitan, monstruos y la finalidad del narrador es producir miedo, terror, espanto, en los lectores.

Cuento fantástico, cuenta una historia cotidiana, en un mundo real; en la cual aparece un hecho inexplicable, fantástico, que provoca en el lector la duda: ¿es verdad o ilusión, es fantasía o realidad? Tal duda no se aclara porque no hay una explicación lógica.

Cuento realista, donde se crea una historia referida a temas de la realidad: la pobreza, los sucesos políticos, los sentimientos humanos, la injusticia en la sociedad, la vida cotidiana.

18- ¿Qué tipo de cuento sería “La fiesta ajena”? ¿Por qué?

 

 

Teniendo en cuenta la situación actual, entiendo que puede ser complicado el transito educativo, es por esto que espero que puedan realizar este trabajo, para ponerse al día con la cursada. También me gustaría programar una videoconferencia, el día viernes 25 de septiembre, a través de la plataforma Google meet, a las 19:30 hs, para saber sus opiniones, consultas u otro tema que surja. Para ello, le envira un link a Santos, el día anterior. En lo posible, si pueden conectarse. Gracias.

 

 

Enviar la resolución del trabajo al correo electrónico gustavoadrianreyes2020@gmail.com.

También puedes enviar consultas o sugerencias al mismo correo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario