lunes, 8 de junio de 2020

PRÁCTICAS DEL LENGUAJE 1RO "C" SÉPTIMO ENCUENTRO

PRÁCTICAS DEL LENGAJE

1ER AÑO “C”- SÉPTIMO   ENCUENTRO VIRTUAL

Buena semana para todos.

Esta semana comenzaremos con las temáticas que van en el año. En este ámbito virtual desarrollaremos: EL CUENTO FANTÁSTICO  

Es importante que el contenido TEÓRICO lo puedan copiar en la carpeta, al mismo tiempo que las actividades con las resoluciones.

Las mismas deben ser enviadas por el siguiente medio:

-          ernestolivera_7@hotmail.com / mauricioolivera44@gmail.com 

-          El que pueda, y sepa manejar computadora, aquél que lo quiera mandar en algún archivo de Word sería mejor.

-          Tomar una foto de la hoja con la actividad (clara y de buena visualización) donde aparezca su nombre, curso,  y enviarla al preceptor.

-          Recuerden que estas mismas actividades estarán en el blog escolar

-          También seguimos usando CLASSROOM. Es práctico de usar, como así también para corregir.

-          Consultas la pueden hacer en cualquier momento, solo deben esperar a mi respuesta.

-          Recordar la fecha del Trabajo Práctico del libro: 01/06/2020

-         Día de entrega de las actividades de este encuentro: UNA SEMANA 

Esa es toda la introducción hasta aquí. Después de la línea es lo que deben tener en la carpeta.

Buena semana.

 


El cuento Fantástico

Este tipo de cuento narra acciones cotidianas, comunes y naturales; pero en un momento determinado aparece un hecho sorprendente e inexplicable desde el punto de vista de las leyes de la naturaleza. Un relato fantástico causa un efecto de realidad, por lo que el lector encuentra una lógica a lo que está leyendo.

El lugar donde se desarrollan los hechos debe crear una atmósfera de misterio, de amenaza; por ello es muy importante su descripción.

En el cuento fantástico el lector vacila entre una explicación natural o una sobrenatural de los hechos narrados. Entre los temas del cuento fantástico podemos encontrar: la metamorfosis, la invisibilidad, la mezcla de sueño y realidad, pactos con el diablo, fantasmas, alteraciones de espacio y tiempo.

 

 

 

Actividad: leer el cuento “Continuidad de los parques” y realizar las siguientes actividades

1)      Marcar la opción correcta. ¿Qué ocurre al comiendo del cuento?

-         Un hombre está leyendo un cuento y o abandona porque no le interesa la trama.

-         Un hombre está leyendo una novela y debe abandonar su lectura por temas laborales.

-         Un hombre está leyendo una novela y es interrumpido por un extraño.

2)      ¿Qué acciones realiza el protagonista antes de entrar en la lectura? Enumérelas.

3)      Describir el lugar donde se encuentra el señor al momento de leer. Indicar que elementos lo rodean. Especificar en qué parte del cuento estos elementos se vuelven a mencionar.

4)      Escribir de qué trata la novela que está leyendo el protagonista.

5)      La mujer protagonista de la novela le da una serie de instrucciones a su amante. ¿Cuáles son?

6)      ¿Qué parte de la novela está leyendo el lector? ¿Qué le pasa finalmente a él? ¿Se da cuenta de lo que va a ocurrirle?

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES.

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

 


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