EL TRABAJO DEBE ENTREGARSE EL DÍA 03/04/20. CUALQUIER CONSULTA ME LA HACEN LLEGAR A TRAVÉS DEL PRECEPTOR . SALUDOS!
PROFESORA: BARGAS, LIDIA ALUMNO:
MATERIA: PRÁCTICAS DEL LENGUAJE
TEMA:
EL TEXTO ARGUMENTATIVO
Alumnos,
Soy Lidia Bargas, la Profesora de Prácticas del Lenguaje de 3ero C. Las clases
que nos vimos estuvimos trabajando sobre Argumentación. Leímos el texto ¿Qué
tipo de sociedad queremos? Y respondimos algunas consignas, continuando con el
tema, nos faltaba ver LAS
CARACTERÍSTICAS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS:
¿Qué
es un texto argumentativo?
Un texto
argumentativo es un tipo de escrito que expresa coherencia a
través de razonamientos que refutan o justifican algo, a fin de persuadir al
lector.
Puede
expresarse de manera escrita o como una oratoria argumentativa, con el fin
de convencer al lector u oyente sobre un tema en particular mediante
planteos y argumentos basados en la lógica y la emotividad.
Un
texto argumentativo expresa las ideas, las opiniones y el punto de vista
del emisor, a diferencia de otros tipos de textos como el científico, el narrativo o el jurídico, que son imparciales
en cuanto a la subjetividad del emisor.
Antes
de comenzar a redactar un texto argumentativo es necesario tener en claro la
idea que se quiere transmitir y en base a qué tipos de argumentos se la va a
manifestar:
- Argumentos
emotivos-afectivos. Son aquellos que pretenden generar empatía y
convencer a través de las emociones y
los sentimientos.
- Argumentos
racionales. Son aquellos que apelan a la capacidad de pensamiento
lógico del receptor.
Luego
se desarrollará el contenido propiamente dicho, con la ayuda de determinados recursos o estrategias lingüísticas a fin de sostener la
hipótesis, como:
- La
analogía. Consiste en una comparación o relación de semejanza entre
dos elementos a simple vista, diferentes.
- Los datos
estadísticos. Consisten en la información numérica confiable que
puede ser comparada y analizada.
- La
ejemplificación. Consiste en brindar ejemplos de la vida cotidiana,
que representen el tema expuesto en la tesis.
- La
justificación: es cuando se justifica el porqué de la idea que se está
defendiendo.
- La
contraargumentación: es un argumento contrario a la tesis. Se lo usa para
darle más fuerza a la misma.
- La cita
textual o directa o cita de autoridad. Consiste en una transcripción
fiel de las palabras de un autor o documento publicado y la frase completa
se redacta entre comillas.
La estructura de un texto argumentativo consta de
las siguientes partes:
- La
introducción. Se
refiere a una breve descripción de la tesis o idea
fundamental, a fin de introducir al lector en el tema y en un contexto
determinado para luego poder desarrollar los argumentos en el resto del
escrito.
- El desarrollo o cuerpo
de la argumentación. Se refiere al desarrollo de la tesis propiamente
dicha, haciendo uso de los diferentes recursos lingüísticos. El objetivo es
convencer al lector, por eso la información deberá ser clara, estar
ordenada y tener un sentido o coherencia.
- La
conclusión. Se
refiere a la última parte del escrito (que puede constar de varios párrafos)
en la que se justifica de manera concisa la hipótesis planteada. Es decir,
se expresa un razonamiento lógico que le da un sentido a todos los
argumentos mencionados, muchas veces la conclusión tiene una propuesta que es un
pedido al lector para que haga algo y así colaborar con el tema
desarrollado.
ACTIVIDADES:
1) Lee nuevamente el texto e identifica en él 5 o 6 marcas de
subjetividad del emisor y explícalas. Por ejemplo: Estamos viviendo una
situación complicada. En esta oración el verbo “estamos” indica que el emisor se incluye en el texto
ya que usa la 1era persona, además la
calificación “complicada” indica una preocupación del emisor.
Todas esas son marcas de
subjetividad, pueden ser positivas o negativas, Por ejemplo: Las personas desobedientes serán multadas porque es inaceptable que
no acaten una orden.
En el ejemplo la palabra
“desobedientes” le da un valor negativo a las personas y la palabra
“inaceptable” muestra cierta molestia por parte del emisor.
¿Qué tipo de sociedad queremos?
Los adultos hablamos sobre los niños, los adolescentes, los jóvenes.
Pero escuchamos poco lo que ellos y ellas tienen para decirnos. Doble esfuerzo
cuando se trata de niños, adolescentes y jóvenes pobres. Porque, además de la
diferencia generacional está la diferencia social.
Todo intento real de comprensión de un
problema requiere la capacidad de reflexionar, de detenernos a escuchar.
Desafío difícil cuando priman los contextos conflictivos sobre los solidarios y
cooperativos, cuando la desigualdad prima sobre la justicia. Porque cuando nos
sentimos violentados cotidianamente, no estamos dispuestos a escuchar; estamos
predispuestos a descargar violencia. Y la violencia se derrama fácilmente hacia
abajo, se multiplica.
Y abajo están los niños, las niñas y
adolescentes pobres.
Todo adulto que se precie de ser
responsable de sus propias opiniones y de saber escuchar al otro, podrá
descubrir que los chicos y las chicas que pueden estudiar, trabajar, descubrir
su sexualidad con información, orientación y sin miedos, optan por esto y no
por el delito.
Y si se esgrime el argumento de que
hay algunos que “optan” por el delito y que merecen una pena, tendríamos que
tener certeza sobre dos cosas: primero, afirmar que ese niño o joven tuvo
aquellas otras opciones previamente; segundo, ser consciente de que una pena
(internación, tratamiento) que no es adecuada a las necesidades de quien la
sufre y respetuosa de su identidad personal y social, sólo logra reproducir la
violencia.
Cuando se reflotan proyectos
para bajar la edad de imputabilidad de niños y adolescentes, cuando
se hegemoniza en el poder político y en el poder económico un proyecto
que agudiza las desigualdades sociales… ¿Estamos construyendo democracia o una
sociedad más violenta?
Si nos sentimos ciudadanos,
responderemos honestamente. Exigir respuestas al estado, en tanto garante de
los derechos de la ciudadanía, es ineludible.
Inés Peralta
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